¿Qué pasará en la primera sesión?
La primera sesión es un espacio para conocernos y entender qué te ha traído hasta aquí. Hablaremos del motivo de consulta, de la situación actual y de aquellos aspectos de tu historia que sean importantes. También podrás plantear todas las dudas que tengas. No es necesario que vengas con lo que quieres explicar preparado ni que sepas exactamente por dónde empezar. Mi trabajo en esta primera sesión consiste en empezar a construir nuestro vínculo terapéutico, hacer las preguntas necesarias, escucharte y adaptarme a tu ritmo, sin juicios. A partir de ahí, iré preparando tus sesiones de intervención teniendo en cuenta los objetivos que hayamos establecido conjuntamente y que, seguramente, irán cambiando y adaptándose a lo largo de tu proceso.
¿La información que explique es confidencial?
Sí, siempre que sea necesario. La familia es una parte importante del contexto del niño, niña o adolescente y, por ello, a lo largo del proceso puede haber sesiones con los padres, espacios de orientación o coordinaciones, respetando siempre la intimidad que necesita según su edad.
Cuando se trata de niños, en ocasiones puede ser importante que los padres participéis en alguna de las primeras sesiones. De esta manera, pueden conocer el espacio, conocerme a mí y familiarizarse con las dinámicas de la consulta acompañados de una figura de referencia, hasta que se sientan lo suficientemente seguros para quedarse solos.
Como padres, también tendréis vuestro espacio para explicarme qué os preocupa, compartir situaciones que no sabéis cómo abordar o contarme los avances y cambios que vais observando. Podremos hacerlo durante una parte de la sesión o, cuando sea necesario, por correo electrónico. Al final de las sesiones, los niños también podrán compartir con vosotros qué hemos hecho o aprendido y, si proponemos algún reto o actividad para seguir trabajando en casa, os lo explicaremos juntos.
Con los adolescentes, la participación de la familia dependerá mucho más de sus necesidades y del grado de privacidad que necesiten. Debemos entender la terapia como un espacio seguro en el que poder hablar con libertad, sin sentirse juzgados, y preservar esa confianza es una parte muy importante del proceso. Aun así, si apareciera alguna situación importante que fuera necesario compartir con los padres, lo hablaríamos con el adolescente y buscaríamos la manera de abordarlo de la forma más respetuosa posible para todos.
En terapia de pareja, ¿cómo sabes quién tiene razón?
Sí. Todo lo que se trabaja en consulta está sujeto al secreto profesional y a la normativa de protección de datos. En el caso de menores de edad, se busca un equilibrio entre la participación de la familia y el respeto a su intimidad.
La confidencialidad solo puede verse limitada en dos situaciones muy concretas: si existe un riesgo grave para la vida o la integridad del paciente, o si existe un riesgo grave para la vida o la integridad de terceras personas. En estos casos, actuaré siempre con el objetivo de proteger a las personas implicadas y de acuerdo con mis obligaciones profesionales y legales correspondientes.
¿Las sesiones serán en catalán o en castellano?
La respuesta a esta pregunta depende, en realidad, de otra más importante: ¿en qué lengua sientes que puedes expresarte mejor?
Yo me adaptaré a ti y a lo que necesites. Hay procesos terapéuticos que se realizan íntegramente en catalán y otros íntegramente en castellano, porque es la lengua en la que cada persona siente que puede expresarse con mayor naturalidad. Y también hay terapias, especialmente cuando participan personas con lenguas maternas diferentes, como puede ocurrir en terapia de pareja o en el acompañamiento familiar, en las que el catalán y el castellano conviven en una misma sesión y se crean mezclas realmente preciosas.
¿Con qué frecuencia tendré que ir?
Depende de cada persona, del motivo de consulta y del momento del proceso. Habitualmente, al principio las sesiones pueden ser semanales o quincenales y, más adelante, el objetivo terapéutico suele ser ir espaciándolas.
La frecuencia se decide conjuntamente y puede ir adaptándose tanto a las necesidades clínicas como a las económicas y de disponibilidad de cada persona.
¿Cómo funciona la terapia infantojuvenil?
El trabajo terapéutico se adapta a la edad, las necesidades y la forma de comunicarse de cada niño, niña o adolescente, porque con cada persona funcionan unas técnicas y recursos diferentes.
Durante las sesiones infantojuveniles podemos utilizar la conversación, pero también el juego, el dibujo, materiales visuales u otros recursos. Muchas veces, permitir que realicen una actividad que les relaje, que no implique un contacto visual directo y que les ayude a sentirse en un entorno más lúdico es, precisamente, lo que facilita que puedan abrirse, sentirse seguros para explicar lo que les ocurre y, a la vez, escuchar, aprender y comprender las herramientas que trabajamos.
Además, cuando es necesario, también trabajamos conjuntamente con la familia y, con vuestra autorización, con la escuela u otros profesionales para poder realizar coordinaciones.
¿Los padres podremos participar?
Sí. Las sesiones pueden realizarse online siempre que esta modalidad sea adecuada para ti y para el tipo de acompañamiento que necesites. La terapia online nos permite encontrarnos aunque la distancia, los horarios, el trabajo, la crianza o simplemente el momento vital hagan difícil desplazarse hasta la consulta. También puede ser una buena opción si te sientes más cómodo/a hablando desde un espacio conocido y seguro para ti, como puede ser tu casa.
No es necesario elegir entre una modalidad u otra para todo el proceso. Podemos combinar sesiones presenciales y online y adaptarnos a lo que necesites en cada momento.
En el caso de niños, adolescentes o determinados procesos de evaluación, valoraremos conjuntamente si esta modalidad es adecuada o si es preferible que algunas sesiones se realicen de forma presencial.
¿Qué pasa si los padres estamos divorciados?
En principio, ¡no hay ningún problema! El hecho de que los progenitores estéis separados o divorciados no es ningún impedimento para iniciar un proceso de terapia o de evaluación. Ahora bien, siempre que ambos mantengáis la patria potestad, es importante que estéis informados y de acuerdo con el inicio y el desarrollo del proceso.
En todos los casos en los que el paciente sea menor de edad, en la primera entrevista os pediré que firméis un documento de consentimiento en el que conste que ambos progenitores autorizáis la realización de la terapia o la evaluación del menor.
Sé que hay situaciones familiares en las que la comunicación entre los progenitores puede ser más compleja, sea por el motivo que sea. En estos casos, nos adaptamos: las primeras entrevistas pueden realizarse por separado o puede asistir únicamente uno de los dos progenitores si os resulta más cómodo.
No obstante, en cualquier caso, siempre que ambos conservéis la patria potestad, será necesario disponer del consentimiento firmado de los dos antes de iniciar el proceso con el menor.
¿La evaluación implica siempre un diagnóstico?
No. De hecho, el objetivo principal de una evaluación es comprender mejor el perfil de la persona: sus fortalezas, dificultades y necesidades. En ocasiones, los resultados cumplen criterios para establecer un diagnóstico y, en otras, no. En ambos casos, la información obtenida puede ayudarnos a entender mejor qué está ocurriendo y a orientar los siguientes pasos.
También puede ocurrir que, incluso cuando los resultados sean compatibles con un diagnóstico, la persona evaluada o la familia quiera conocer y comprender esta información, pero no necesite o no quiera disponer de un informe diagnóstico. Del mismo modo, podéis decidir solicitar el informe, pero no compartirlo con la escuela, los servicios sanitarios u otros profesionales.
La información obtenida durante la evaluación es vuestra y sois vosotros quienes decidís con quién queréis compartirla. Realizar una evaluación no implica que los resultados se comuniquen automáticamente a la escuela, a la sanidad pública ni a otros servicios: cualquier coordinación o comunicación con terceros se realizará con vuestro conocimiento y consentimiento, excepto en aquellas situaciones excepcionales en las que exista una obligación legal de comunicar determinada información.
¿Las sesiones pueden ser online?
Quizá esta sea una de las preguntas que más aparecen cuando una pareja llega a terapia. Y la respuesta es que no vengo a decidir quién tiene razón, porque cada uno tiene la suya. Todos miramos lo que nos ocurre desde nuestro propio lugar: desde lo que hemos vivido, lo que sentimos, lo que nos da miedo, lo que esperamos y lo que necesitamos. Por eso, ante una misma situación, tú puedes sentir una cosa y la persona que tienes al lado otra completamente diferente. Y eso no significa necesariamente que uno de los dos esté equivocado.
La terapia de pareja no va de buscar quién es el bueno y quién es el malo. Tampoco de ganar una discusión. Va de poder mirar un poco más allá del conflicto y preguntarnos: ¿qué necesitas tú?, ¿qué necesita la otra persona?, ¿qué os está haciendo daño?, ¿qué echáis de menos? Y, desde ahí, intentar encontrar ese punto en el que podáis volver a miraros, entenderos y, si es posible, acercaros.
Y si llega un momento en el que descubrimos que vuestros caminos ya no pueden continuar juntos, también podemos cuidar de eso: buscar la manera de separarlos respetando todo aquello que, en algún momento, os unió, y abrazando y acogiendo los llantos, las incertidumbres y los miedos que vendrán.
