GUIRA es un centro de psicología sanitaria infantojuvenil y de adultos creado desde la experiencia y desde la necesidad de crear un espacio seguro, cercano y respetuoso, donde cada persona pueda sentirse escuchada, comprendida y acompañada.
Aquí no tienes que llegar teniendo las palabras exactas para explicar qué te pasa o cómo te sientes. Aquí encontrarás un espacio donde poder parar, pensar, dudar, entenderte y conocer nuevas maneras de afrontar lo que te hace daño.
En GUIRA sabemos que cada persona tiene una historia, unas necesidades y una manera única de sentir y vivir el mundo. Por eso, ofrecemos un acompañamiento individualizado, basado en la evidencia científica, pero también en el vínculo, la confianza y el respeto por los ritmos de cada uno de vosotros.
GUIRA nace para ser
faro y refugio
¿Qué es GUIRA?
Infancia
A través del juego y conociendo el desarrollo de los niños y niñas, nos acercamos a su mundo para comprender qué necesita y ayudarlo a expresar aquello que, todavía, no siempre puede explicar con palabras. Ofrecemos acompañamiento emocional, conductual y del desarrollo, implicando a la familiar siempre que sea necesario.
Adolescencia
La adolescencia es una etapa de cambios y construcción de la propia identidad que puede resultar compleja para quien la vive desde dentro y quien la acompaña desde fuera. La terapia ofrece un espacio propio, seguro y libre de juicios, donde favorecer la comprensión, la comunicación y la mediación, aportando herramientas para afrontar las dificultades con más confianza y autonomía.
Edad adulta
¿Rompemos la idea de que ser adulto significa poder con todo sin ayuda? Durante las etapas anteriores, solemos contar con personas que nos acompañan, pero, al llegar la edad adulta, parece que debemos saber afrontarlo todo solos. Hay momentos en que necesitar acompañamiento también forma parte del camino y con la terapia podemos avanzar juntos.
Te acompañamos a lo largo de todas las etapas vitales






De Guadalajara a Igualada
En el año 2016 me despedí del pueblo en el que había crecido, Alovera, y llegué a Igualada. Cursé el Máster Universitario en Psicología General Sanitaria en la Universidad Autónoma de Barcelona. Cambiar de comunidad autónoma también significó descubrir una nueva manera de organizar los recursos de salud mental, educativos y comunitarios, y comprender la importancia del trabajo en red entre profesionales.
La UAB no solo me ofreció la formación habilitante, también me trajo personas. Y, entre todas ellas, hay dos que acabarían teniendo un papel especialmente importante en mi historia personal y profesional: Aylin y Alba.
Después de dos años de máster y de finalizar las prácticas en la sanidad pública, las tres compartíamos una misma inquietud: imaginar un espacio en el que poder cuidar la salud mental de la manera en que nosotras la entendíamos. Un lugar profesional y riguroso, pero también cercano; donde poder dedicar tiempo a comprender cada caso y cuidar el vínculo terapéutico. De aquellas conversaciones, de aquella inquietud y de mucha ilusión nació, en el año 2018, ALA Psicologia, en Martorell, donde también podéis encontrarme.
Continuar aprendiendo
Terminar la universidad no significó dejar de estudiar. Más bien al contrario.
Durante estos años he continuado formándome en aquellas áreas en las que la práctica clínica, mis intereses y las personas que han ido pasando por consulta me han invitado a profundizar: neurodivergencias, evaluación y diagnóstico, psicología infantojuvenil y de adultos, terapia de pareja, psicología perinatal, catalán e, incluso, lengua de signos, entre otras.
Y esta etapa de formación ha contado con un privilegio difícil de encontrar únicamente en los libros: poder convivir con la práctica clínica. Aprender mientras acompañaba a cientos de personas, escuchaba historias muy diferentes y descubría, una y otra vez, que la teoría es imprescindible, pero que nunca puede sustituir la mirada individual hacia la persona que tienes delante.
Y llegó un cambio muy especial...
En 2022 me convertí en madre por primera vez y, en 2025, volví a serlo.
La maternidad no cambió mi deseo de ser psicóloga, pero sí me hizo replantearme cómo quería continuar ejerciendo la profesión. Apareció la necesidad de encontrar el equilibrio y una manera de seguir cuidando una parte de mí que amo profundamente, mi profesión, sin tener que dejar de cuidar otra igual de importante, mi familia.
Y, poco a poco, GUIRA empezó a tomar forma.
Así pues, GUIRA recoge mucho de lo que he aprendido desde aquel 2011: de la universidad, de las asociaciones, de la sanidad pública, de las coordinaciones con las escuelas, de las compañeras con las que he crecido profesionalmente y, sobre todo, de todas las personas y familias que me han permitido, y me permiten, acompañar una parte de su historia.
Durante la carrera tuve la oportunidad de hacer las prácticas en APANAG, la Asociación de Padres de Niños con Autismo de Guadalajara. Aquella experiencia marcó un antes y un después en mi manera de entender el autismo y, con el tiempo, las neurodivergencias. Pero, sobre todo, me enseñó una cosa que me acompaña desde entonces: que detrás de cualquier diagnóstico hay una persona, una familia y una historia.
